Tras una intensa semana de trabajo, me quedo sobre todo con el magnífico recuerdo de haber formado parte del rodaje de una producción musical infantil holandesa desarrollada en distintos puntos de la provincia de Teruel. Han sido unos días de mucho esfuerzo, largas jornadas y constantes desplazamientos, pero también una experiencia extraordinariamente enriquecedora tanto a nivel profesional como humano.
La película, perteneciente a una conocida saga de ficción infantil de gran éxito en los Países Bajos, ha elegido la provincia de Teruel para recrear parte de su universo fantástico. Durante el rodaje, el equipo trabajó en los municipios de Cretas, La Fresneda, Albarracín y Aguaviva, aprovechando la singularidad de sus paisajes, su patrimonio histórico y el encanto de sus entornos urbanos y naturales.
La producción desplazó a cerca de un centenar de profesionales y estableció su campamento base en Cretas, desde donde se coordinó la compleja logística necesaria para desarrollar el rodaje en varias localizaciones. La dimensión del proyecto y el nivel de planificación requerido han permitido comprobar una vez más la capacidad de la provincia para acoger producciones audiovisuales de carácter internacional.
Durante esta semana he colaborado en labores de producción y apoyo logístico sobre el terreno, aportando mi conocimiento de la provincia y de las localizaciones elegidas para la película. Junto al location manager de la producción, fuimos las dos únicas personas del equipo vinculadas directamente al territorio y con un conocimiento profundo de la realidad local. En una producción integrada casi en su totalidad por profesionales desplazados desde los Países Bajos, esta circunstancia nos permitió actuar como nexo entre el equipo de rodaje y el entorno, facilitando la coordinación con instituciones, proveedores y vecinos de las distintas localidades participantes.Esta circunstancia hizo especialmente importante nuestra labor de enlace entre la producción y el entorno, facilitando la relación con ayuntamientos, proveedores, vecinos y diferentes servicios locales, así como la resolución de numerosos aspectos logísticos que surgen durante un rodaje de estas características.
Más allá del trabajo diario, me llevo el recuerdo de haber compartido esta experiencia con un magnífico grupo de profesionales procedentes de diferentes especialidades y nacionalidades. Ha sido un auténtico placer trabajar junto a un equipo tan comprometido, organizado y apasionado por su trabajo.
Quiero agradecer especialmente la confianza depositada en mí y la oportunidad de formar parte de una aventura cinematográfica tan enriquecedora. También quiero destacar la excelente acogida y colaboración de los ayuntamientos implicados, así como la predisposición de vecinos, establecimientos y entidades locales que contribuyeron al buen desarrollo del rodaje. Su implicación demuestra una vez más que la provincia de Teruel sigue consolidándose como un territorio abierto y preparado para recibir producciones audiovisuales de todo tipo.
La experiencia confirma además el enorme potencial cinematográfico de nuestra provincia. Los paisajes, el patrimonio, la diversidad de escenarios y la hospitalidad de sus habitantes continúan despertando el interés de productoras nacionales e internacionales, que encuentran en Teruel un lugar único para contar sus historias.
Ahora toca esperar al estreno para descubrir el resultado final en la pantalla. Mientras tanto, queda la satisfacción de haber contribuido, aunque sea modestamente, a que una nueva producción internacional haya elegido Teruel como escenario de su aventura.