El cortometraje Descanse Siempre en Paz, escrito y dirigido por Ignacio Romanos y producido por José Ángel Guimerá, ha recibido este pasado fin de semana el Premio al Mejor Cortometraje Aragonés en el 30º Festival de Cine de Zaragoza, uno de los certámenes audiovisuales más destacados de la comunidad.
En la foto: José Ángel Guimerá e Ignacio Romanos tras recibir el premio
Tanto el director como el productor del cortometraje mantienen una estrecha vinculación con Castelnou (Teruel). La productora responsable del proyecto tiene su sede en esta localidad, mientras que Ignacio Romanos, residente en Zaragoza, conserva un profundo vínculo familiar y emocional con el municipio: su familia materna procede de Castelnou y, desde su infancia, ha pasado largas temporadas en la localidad, participando activamente en numerosas iniciativas culturales.
Esa relación ha propiciado una colaboración continuada con José Ángel Guimerá en distintos proyectos audiovisuales, entre ellos el documental Libros: el legado de Alantansí, donde Romanos fue el responsable de escribir la parte ficcionada dedicada a recrear la historia del impresor hijarano.
Con una duración de 12 minutos, Descanse Siempre en Paz es una comedia construida en torno a un insólito diálogo telefónico entre sus dos protagonistas, los actores zaragozanos Jorge Bicho y Javier Zapater. La historia comienza cuando Diego (Jorge Bicho), tras recoger las cenizas de su difunta esposa, recibe una inesperada llamada de la funeraria para realizar una encuesta de satisfacción. A partir de esta premisa, director y guionista desarrollan una divertida situación en la que el humor surge del ritmo, la precisión y la naturalidad de los diálogos, auténtico motor narrativo de la obra.
«Quería que toda la acción estuviera en los diálogos; básicamente, que el humor lo hicieran ellos hablando… y que no se me cayera el guion a pedazos», comenta entre risas Ignacio Romanos. El director destaca especialmente el trabajo interpretativo de Bicho y Zapater, capaces de respetar el texto original mientras aportaban frescura, espontaneidad y un ritmo que potencia cada intercambio verbal.
El rodaje reunió a un equipo técnico de procedencia diversa. Desde Londres se desplazaron Nelisa Alcalde, directora de fotografía natural de Córdoba, y David Julià, ayudante de cámara. El equipo aragonés estuvo integrado por Nacho Sahún (ayudante de dirección), José Ángel Guimerá (producción), María José Orellana (ayudante de producción), Adrián Almorín (sonido) y Alejandro Calonge, autor de la banda sonora original.
Con este reconocimiento, Ignacio Romanos suma un nuevo hito a su trayectoria cinematográfica tras Insomnio de una noche de verano (2017), un trabajo rodado en Edimburgo que ya evidenciaba su interés por explorar nuevas fórmulas narrativas desde el cortometraje.

